21 sept. 2013

LA PINTURA DETERMINA LA IMAGEN (Cy Twombly)

LA PINTURA DETERMINA LA IMAGEN
Cy Twombly

Cuando hay una inocencia real, como, por ejemplo en el dilema de las sensaciones (como multiformes inquietudes motivadas por el deseo y el temor).
La inocencia es blanca. Puede consistir en el estado clásico del intelectual o en un mundo neorromántico de recuerdos o bien en la blanca inocencia simbólica de Mallarmé.
No es posible examinar con exactitud el significado y contenido actual de la inocencia. No obstante, ella constituye el paisaje de mis acciones y tiene que significar algo más que una mera elección.
Cada uno refleja sus propias intenciones. En este sentido la acción debe contribuir a la realización de algo. Por eso el actuar constituye la primera sensación del pintor.
Al pintar, tal actuación consiste en dar forma a una imagen, en el apremiante impulso de crear, la presión directa o indirecta que conduce al clímax del arco creador agudo (y cuando digo “dar forma” no me refiero a formalizar nada ni tampoco a la organización general de la “belle peinture”. Esos problemas son fáciles de comprender y solucionar y han producido con frecuencia suficientes obras bellas e incluso importantes.)
Pintar determina la imagen y por eso es lo que más explica la idea o el sentimiento que contiene un cuadro.
Yo rompo aquí ahora con los procedimientos pictóricos generales.
Pintar lleva siempre consigo una determinada crisis. O al menos el momento decisivo de la percepción y la relajación (y cuando hablo de crisis no me refiero al centro de un estado mórbido, igualmente podría proceder de un impulso extático o tejer durante el proceso de realización del cuadro todo una red de estados). Debe exigirse la última esencialidad, aunque esté ”contaminada”.
Hoy, cada línea es experiencia actual de su propia historia implícita. No explica nada, es el acontecer de su propia materialización. La creación de imágenes constituye más bien una indulgencia privada, aislada y clemente, como la totalidad abstracta de las percepciones ópticas.
Es difícil explicar una cosa así. Pero se enmaraña uno en la esencia (igual que ocurre personalmente), en una síntesis de sentimientos, intelecto y otras cosas que, sin estar separadas unas de otras, aparecen cuando se entra en acción. Es absurdo pensar que puede caer uno en l oscuridad o en un nihilismo subjetivo. Tales ideas solo las puede sostener gente que carece de experiencia o de poder adquisitivo.


En blätter und bilder 12, Würzburg, enero-febrero de 1961, pp. 62 y ss.

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